Ante el incremento en el uso de teléfonos celulares y dispositivos móviles entre niños, niñas y adolescentes, la Dirección Municipal de Salud Mental alertó sobre un aumento significativo en problemas como depresión, ansiedad, sedentarismo, insomnio y baja concentración, informó Ana Terán Torrecillas, titular del área, quien señaló que esta situación se ha intensificado en los últimos años y representa un riesgo creciente para el desarrollo integral de la infancia y adolescencia en el municipio.
La funcionaria explicó que, aunque existe un debate constante sobre si los menores deben o no utilizar aparatos móviles, el principal problema radica en la falta de supervisión por parte de madres y padres de familia respecto al contenido que consumen los menores. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que los niños no deberían pasar más de dos horas diarias frente a pantallas, sin embargo, estudios recientes revelan que en México el promedio supera las cinco horas al día.
Terán Torrecillas detalló que la exposición prolongada a contenidos digitales puede generar efectos negativos en la salud emocional, ya que los menores suelen enfrentarse a información inadecuada para su edad, lo que provoca sentimientos de ansiedad, incertidumbre, miedo o confusión. Además, advirtió que el uso excesivo de pantallas impacta directamente en el rendimiento escolar, al reducir la capacidad de concentración y afectar los hábitos de estudio.
En el aspecto físico, señaló que cada vez es más común detectar casos de insomnio, fatiga visual y dolores de cabeza asociados a la exposición constante a la luz azul que emiten los dispositivos móviles. De acuerdo con especialistas en salud, estos síntomas pueden agravarse cuando el uso del celular se prolonga durante la noche.
Respecto a la prohibición del uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas, la directora municipal indicó que, desde la Dirección de Educación, se ha detectado que son los propios padres de familia quienes se oponen a restringir el uso de estos dispositivos, al considerarlos una forma de entretenimiento o comunicación, sin dimensionar los riesgos que representan para la atención y el aprendizaje de sus hijos.
Finalmente, Ana Terán Torrecillas hizo un llamado a padres y tutores para fomentar el uso responsable de la tecnología, establecer horarios, supervisar contenidos y promover actividades recreativas que fortalezcan la salud mental y el desarrollo social de niñas, niños y adolescentes.